Sabotaje y rezago: la doble falla que oscurece al norte de Quintana Roo
Opinión Digital
08/05/2026
No basta con culpar a la “capacidad insuficiente” ni con reducirlo todo a “sabotaje”. Los apagones que golpean a Cozumel, Cancún, Tulum y Playa del Carmen son la convergencia de dos realidades: actos vandálicos comprobados —como los reportados por la CFE anoche y el caso de Palmas Turquesa con casi 48 horas sin luz— y una red eléctrica que no creció al ritmo del boom urbano y turístico.
Negar el sabotaje sería ingenuo; creer que la infraestructura está a la altura, también. La zona norte padece planeación rezagada, cuellos de botella en distribución y falta de redundancias. Por eso una línea dañada tumba barrios enteros durante horas. Y cada apagón tiene factura: comercios paralizados, servicios interrumpidos, riesgo en hospitales, afectaciones a telecomunicaciones y a la seguridad pública.
Estos destinos venden certeza a inversionistas y confiabilidad a turistas. La intermitencia no puede normalizarse, menos cuando quien más pierde es la clase trabajadora que sostiene al sector. La respuesta debe ser inmediata y estructural: persecución y sanción a quienes vandalizan; y, en paralelo, inversiones en nuevas subestaciones, anillado de circuitos, seccionamiento inteligente, mantenimiento preventivo y planes de respaldo.
Quintana Roo ya creció; su red no. La oscuridad, venga de sabotajes o de falta de capacidad, no es opción. Se requieren decisiones y recursos hoy: cronogramas públicos, metas medibles y rendición de cuentas. El estado y sus habitantes lo exigen.


