El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, centró parte de su intervención ante la 81ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York en el hemisferio occidental, al advertir que Washington está dispuesto a recurrir a su poderío militar para resguardar los intereses estratégicos de su país en América Latina.
Durante su discurso, el mandatario estadounidense equiparó a los cárteles de la droga con organizaciones terroristas globales como el Estado Islámico y justificó las operaciones militares contra presuntas embarcaciones del narcotráfico en aguas del Caribe y el Océano Pacífico. Asimismo, Trump lanzó un duro mensaje contra el régimen de Cuba, asegurando que la isla enfrenta una presión diplomática y económica sin precedentes y vaticinando la pronta caída del gobierno de La Habana; señalamientos que provocaron que la delegación cubana se retirara del recinto internacional en señal de protesta.
Lula contrapone postura y pide cooperación sin injerencia
Previo a la participación del líder estadounidense, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fijó la postura de la región al cuestionar abiertamente las intervenciones militares o políticas extranjeras en suelo latinoamericano.
Lula argumentó que el combate efectivo contra el crimen organizado transnacional no requiere de presiones unilaterales, sino de un marco de cooperación internacional coordinado que permita asfixiar de manera conjunta el flujo ilegal de armas y el lavado de dinero que alimentan a las estructuras delictivas en la región.
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