El Aeropuerto Internacional de Cancún registró un preocupante hito operativo al contabilizar apenas 289 vuelos entre llegadas y salidas en una sola jornada, marcando la cifra más baja en lo que va del año y rompiendo por primera vez desde la emergencia sanitaria de 2020 la barrera de las 300 operaciones diarias. El dato confirma la profundización de una racha a la baja que comenzó a resentirse desde el inicio de la temporada de verano y que mantiene en alerta al sector turístico del Caribe Mexicano.
De acuerdo con el historial de datos de Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), la terminal aérea no experimentaba una contracción tan prolongada. El último registro significativo por encima de las 500 operaciones ocurrió el pasado 9 de agosto, cuando se contabilizaron 510 vuelos. A partir de esa fecha, el tráfico aéreo comenzó un descenso sostenido: para el 20 de agosto la cifra perforó el piso de los 400 vuelos con 391 operaciones, manteniéndose desde entonces en una tendencia decreciente con jornadas de 380, 341 y 357 vuelos, hasta tocar fondo con los 289 reportados recientemente.
La disminución de operaciones se refleja directamente en los volúmenes de pasajeros movilizados en la entidad. Durante agosto de 2026, el aeropuerto transportó a 2 millones 108 mil 534 viajeros, lo que representa una caída del 9.3 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior. El impacto más severo se resiente en el mercado internacional, el cual sufrió una contracción del 15 por ciento al pasar de 1.4 millones a 1.19 millones de pasajeros. De acuerdo con análisis del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sustentable (Starc) de la Universidad Anáhuac Cancún, en el acumulado de enero a agosto la pérdida roza los 845 mil visitantes internacionales.
Frente a este escenario, autoridades aeroportuarias representadas por Carlos Trueba Coll, junto con la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, atribuyen el fenómeno a un entorno multivariable. Entre los factores desencadenantes destacan la reestructuración financiera de la aerolínea Spirit Airlines, la reasignación de flotas aéreas a nivel global, el incremento en el precio de la turbosina, endurecimientos en controles migratorios estadounidenses y una contracción en la demanda directa del mercado norteamericano, el principal emisor de turistas para la región.
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