PRIVILEGIAN A HOTEL DE AKUMAL CON RECUPERACIÓN DE PLAYA MIENTRAS PROYECTO ESTATAL DE ARENALES PÚBLICOS SE TRABA HASTA 2027
AKUMAL, Q. ROO.— Mientras los planes gubernamentales para rescatar las playas públicas de Quintana Roo continúan en la congeladora, el sector privado avanza a paso firme. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para un millonario proyecto de recuperación de playa exclusivo para un hotel en Akumal, el cual reporta una alarmante pérdida de hasta 11.4 metros de arena al año.
La resolución federal contrasta drásticamente con la parálisis del programa estatal de restauración anunciado desde 2024, el cual pretendía rescatar 33.5 kilómetros de litoral público (incluyendo Cancún, Playa del Carmen, Cozumel y Puerto Morelos) y que ahora ha quedado aplazado oficialmente hasta el año 2027 debido a la falta de autorizaciones ambientales.
La intervención privada en detalle
Bajo el expediente 23QR2024T004, la Semarnat otorgó al desarrollo hotelero un plazo de 18 meses para ejecutar las obras y una generosa vigencia de 50 años para el aprovechamiento de la zona marítima. El proyecto privado contempla una serie de obras de gran envergadura:
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La extracción de 12 mil 954 metros cúbicos de arena directamente del fondo marino frente al inmueble.
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La instalación de estructuras de protección costera y dunas artificiales.
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Trabajos de revegetación del cordón dunar.
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La ampliación del muelle existente para habilitar un andador rústico de madera.
Alerta de expertos: El “efecto de cabeza saliente” amenazaría playas vecinas
La luz verde a este proyecto focalizado ha encendido las alarmas entre los especialistas en dinámica costera, quienes advierten sobre los efectos colaterales de estas obras individuales.
Los expertos señalaron que realizar acciones de restauración únicamente en tramos específicos altera de manera drástica las corrientes marinas y el comportamiento del oleaje local. Esto provoca un fenómeno conocido en la ingeniería de costas como “efecto de cabeza saliente”, el cual acelera gravemente la pérdida de arena y la erosión en los extremos de las zonas intervenidas, es decir, en las playas colindantes y de acceso público.
La disparidad en la atención a la crisis de erosión costera deja al descubierto un escenario preocupante para el estado: mientras un solo complejo turístico asegura su frente de playa por el próximo medio siglo, el patrimonio natural de los quintanarroenses y visitantes en los arenales públicos tendrá que seguir esperando al menos un año más.


