Quince años en el olvido: Exigen pavimentación del peligroso tramo Hobompich-Kampokolche
El subdelegado comunal, Honorio Balam Santos, lanza un llamado urgente a la gobernadora Mara Lezama ante el severo deterioro del camino por las lluvias.
Por: Slave
La paciencia de los habitantes de Kampokolche ha llegado a su límite. Tras más de quince años de gestionar sin éxito ante las distintas esferas de gobierno, la comunidad continúa atrapada en el abandono institucional, enfrentando diariamente las deplorables y peligrosas condiciones de su principal vía de comunicación.
Don Honorio Balam Santos, subdelegado de este asentamiento humano, alzó la voz para denunciar la urgente necesidad de construir más de 3 mil metros lineales de calles, así como la pavimentación del tramo que conecta a las localidades de Hobompich y Kampokolche, un trayecto que no supera los cinco kilómetros de longitud pero que hoy representa un auténtico calvario para sus habitantes.
Las lluvias intensifican el peligro
Expresándose en su lengua materna, el maya, la autoridad comunal detalló que el camino intermunicipal se encuentra sumamente deteriorado. Con el inicio de la temporada de lluvias, la situación ha pasado de incómoda a crítica: la ruta se ha inundado de baches profundos y hoyancos repletos de agua y lodo que imposibilitan el libre tránsito.
“Estamos pidiendo a la gobernadora del Estado, Mara Lezama, para que envíe a su personal para que recorran este camino y se percaten de las condiciones en las que se encuentra realmente; es un peligro para quienes lo transitan, desde estudiantes, campesinos y gente que tiene la necesidad de desplazarse”, urgió Balam Santos.
Estudiantes: los más afectados por el lodo
El impacto social de esta omisión gubernamental afecta de manera directa el derecho a la educación de los jóvenes de la región. Al carecer de escuelas de nivel medio superior en sus lugares de origen, decenas de alumnos de telesecundaria y telebachillerato procedentes de Hobompich, Yohdzonot y otras comunidades aledañas deben viajar diariamente hacia Kampokolche.
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El trayecto: Los jóvenes realizan el viaje de lunes a viernes a bordo de bicicletas o motocicletas.
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Las consecuencias: Sin importar las inclemencias del tiempo, se ven obligados a sortear los caminos inundados, llegando frecuentemente a las aulas con los uniformes mojados y sucios de lodo.
Los habitantes reiteran que este camino no es un lujo, sino una infraestructura vital para la supervivencia económica de los campesinos y el futuro de los estudiantes, por lo que esperan que la administración estatal atienda de manera definitiva una demanda que lleva tres administraciones en el olvido.


